FILOSOFÍA

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viernes, 17 de abril de 2026

14 enseñanzas clave del filósofo Byung-Chun Han para vivir una vida plena.

 

 

14 enseñanzas clave del filósofo Byung-Chun Han para vivir una vida plena.

 


Pau Masmartí

Periodista

 

 

16 de abril de 2026 · 10:27

byung chul han

El ser humano depresivo es un animal laborans que se explota a sí mismo, y lo hace voluntariamente, sin restricciones externas.

 

Curasui

"En esta sociedad de compulsión, cada uno lleva un campo de trabajo dentro. Uno es preso y guardián a la vez; víctima y verdugo". Con esta imagen devastadora, Byung‑Chul Han retrata en La sociedad del cansancio la condición humana contemporánea.

 

El mundo nos empuja a ser productivos en todo momento, creyendo que así nos realizamos en la vida. Aunque el cuerpo y la mente nos pidan a gritos un respiro, parece que la misma rutina nos impida frenar. Este paradigma nos transforma en engranajes de un sistema que castiga la fragilidad humana y glorifica el cansancio. En torno a esta herida moderna gira la obra del filósofo más influyente de la actualidad: Byung-Chul Han.

 

Filósofos de todos los tiempos han reflexionado sobre cómo llevar una vida más auténtica y feliz, pero ningún pensador retrata con tanta precisión la sociedad de hoy como el filósofo surcoreano. En sus más de 50 obras analiza los cambios que ha atravesado la existencia humana en las últimas décadas: el capitalismo neoliberal, la sociedad del rendimiento, y la autoexplotación son líneas que orbitan su pensamiento.

 

La renuncia a vivir una vida plena y fiel a nuestra esencia es una de sus preocupaciones centrales. A lo largo de su vasta producción intelectual, Han nos ofrece algo parecido a una brújula para orientarnos en medio de un mundo incierto. Estas son 12 de sus citas más poderosas para transformar la manera en que vivimos.

 

1. "Ahora la gente se explota a sí misma en el trabajo pensando que se está realizando en la vida"

efectos psicológicos de vivir solo para trabajar

 

"Un segundo que termine esto", "acabo y voy", "déjame enviar este último correo y jugamos." Cuantas veces hemos repetido estas frases... Cada vez las decimos con más frecuencia, o las escuchamos entre aquellos que nos rodean. Parece que el trabajo se ha convertido en el eje de nuestras vidas, a veces eclipsando por completo aquello realmente importante como es nuestra familia, amigos, y nosotros mismos.

 

Según Byung-Chun Han, la antigua sociedad disciplinaria, basada en la obediencia y el castigo, ha sido reemplazada por la sociedad del rendimiento, donde la libertad se ha transformado en una obligación constante de mejorar, producir y ser feliz.

 

Esta presión por realizarnos nos conduce a la autoexplotación: solo mediante el esfuerzo continuo podremos alcanzar nuestros sueños y convertirnos en nuestra mejor versión. Así caemos en una paradoja: para sentirnos libres, nos exigimos ser eficaces, convirtiéndonos al mismo tiempo en víctimas y verdugos de nuestra propia vida. Pensando que así "nos estamos realizando en la vida".

 

2. “La felicidad no tiene que ver con una vida activa, sino con una vida contemplativa”

contemplar

La vida contemplativa es un contrapeso a la cultura del rendimiento, que siempre empuja a hacer más sin descanso.

 

El novelista francés Marcel Proust dedicó varias páginas de su obra magna En busca del tiempo perdido para relatar una acción tan simple y cotidiana como es comerse una magdalena. Esta célebre escena no fue un capricho literario del escritor, sino una sutil crítica a la concepción moderna del tiempo como recurso que debe gestionarse para que resulte útil.

 

En su libro Vida contemplativa. Elogio de la inactividad, Han retoma la idea proustiana de que el tiempo no debe administrarse, sino habitarse: uno debe detenerse, estar presente, dejar que las cosas respiren. Para el filósofo, la felicidad no depende de tus logros o lo que produces, la felicidad no tiene que ver con una vida activa, sino con una vida contemplativa. Esta idea va en contraposición de la de otros filósofos como Hannah Arendt que defendían una vida activa para cambiar la realidad.

 

3. “Nos matamos por ser productivos pero el hombre ha nacido para jugar, no para trabajar"Jugar con los hijos

El humano es lúdico por naturaleza y nos hemos olvidado de jugar.

 

 

Perseguir un balón en una plaza, saltar a la comba, montar un puzzle en el suelo de casa. Son imágenes que asociamos enseguida a la infancia, a un tiempo en el que jugar ocupaba un lugar central en nuestras vidas. Donde el juego era una necesidad para inventar, explotar la creatividad, disfrutar, reír… En definitiva, para vivir.

 

Esta idea es la que nos quiere transmitir Byung-Chun Han en su libro La sociedad del cansancio, donde alerta a la humanidad que el haber sustituido el ocio blando por la hiperproductividad nos está alejando de nuestra esencia.

 

Para el filósofo, el ser humano es lúdico por naturaleza: "el hombre ha nacido para jugar, no para trabajar". El juego no es un capricho ni algo inútil, sino una forma de reconectar con lo que somos, una vía para sacar el niño que todos llevamos dentro. Jugar nos permite descubrir el mundo sin temor a equivocarnos. Jugar nos permite saborear el simple hecho de vivir.

 

4. "El silencio es la única forma de decir no a la obligación de ser una persona siempre mejor, siempre productiva”

 

En una sociedad que nos empuja a hacer sin parar, detenerse es un acto de libertad.

 

 

¿Cuántas veces somos capaces de permanecer más de cinco minutos en silencio a lo largo del día? Probablemente muy pocas. En un mundo saturado por el ruido constante, por esa lluvia incesante de información, encontrar un refugio de silencio, un instante de calma para reencontrarnos con nosotros mismos, se ha vuelto cada vez más difícil.

 

Frente al estruendo de una productividad infinita que define el nuevo paisaje social, Han reivindica el silencio. Como si al detener una fábrica cuyas máquinas rugen sin descanso, solo el silencio pudiera aliviar el oído agotado de sus trabajadores. Para Han, el silencio no es vacío ni ausencia: es un gesto de resistencia. Es una forma de decir "no"a un mundo que nos empuja a hablar, opinar, producir y exhibirnos sin pausa. En un entorno así, callar se convierte en un acto profundamente subversivo.

 

5. "La esperanza ensancha el alma porque transforma el presente desde dentro"

 

Si tuviéramos que ponerle banda sonora al presente, probablemente sería la de una película de suspense, e incluso de terror en muchos momentos. Guerras, víctimas, desastres y escándalos monopolizan las portadas de los kioscos y los titulares diarios, convirtiéndose en un ruido constante que envuelve al individuo en una sensación permanente de amenaza.

 

Este fatal panorama, sumado a un agotamiento crónico que nos tiene encerrados en una cárcel de negatividad, conduce inevitablemente al humano hacia una visión pesimista del mundo.

 

Frente a ese escenario, Han no acude a la resignación existencialista de Cioran para acabar rindiéndose ante la realidad, sino que nos invita a buscar refugio en la esperanza. Para Byung, esta supone "un movimiento de búsqueda que pone rumbo a lo que aún está por nacer”. La esperanza, pues, no es la simple visión optimista del mundo, sino una forma activa de hacer frente a una realidad cada vez más intrincada y "transformar el presente desde dentro".

 

6. "El culto a la positividad nos vuelve egoístas porque dejamos de interesarnos por los demás"

 

Esta positividad impuesta alimenta el narcisismo y la incapacidad de relacionarse auténticamente con el sufrimiento ajeno.

 

 

La novela 1984 de George Orwell fue escrita hace más de 70 años, pero incluso hoy continúa brindándonos importantes lecciones que filósofos e intelectuales utilizan para analizar el presente. En este caso, es Byung‑Chul Han quien retoma una de sus ideas centrales para señalar una herida invisible en nuestra sociedad.

 

El relato describe un régimen que manipula emocionalmente a sus ciudadanos para controlar a la población. Aunque en la ficción dicho control se ejerce mediante el miedo y la vigilancia, comparte con Han la idea de que la manipulación de la experiencia emocional destruye la relación genuina con uno mismo y con los demás.

 

 

Han señala que vivimos en una “dictadura suave” en la que el culto a la positividad se convierte en un mecanismo de control interiorizado. Ese fervor por estar siempre “bien” nos aísla, fomenta el egoísmo y suprime la empatía, pues cada persona acaba centrada únicamente en su propio bienestar.

 

7. “Prometeo es la imagen de todos, el arquetipo de la sociedad del cansancio”

cansancio

El filósofo denuncia que esta lógica de autoexigencia productiva causa un malestar psicológico generalizado.

 

 

José de Ribera pintó, a mediados del siglo XVII, una escena de una crueldad inhumana. Sobre un lienzo sombrío, yace atado a una roca un cuerpo desgarrado. Al acecho, un águila negra con el pico sangriento. Según el mito, Prometeo es devorado cada día por esa ave durante toda la eternidad. 

 

El mito se convierte así en una metáfora de la autoexplotación contemporánea, donde "Prometeo es la imagen de todos nosotros". ParaByung-Chun Han: el águila representa la voz que nos exige a ser productivos constantemente. El hígado, que se regenera diariamente, simboliza un agotamiento sin fin.

 

El filósofo utiliza esta imagen para advertir que, a diferencia de la antigüedad, cuando el trabajo se nos imponía desde fuera, hoy es el propio sujeto quien se exige a sí mismo en pro de una falsa libertad. Obligándonos a rendir siempre al máximo, avanzando hacia un agotamiento que se ha en norma.

 

8. "El respeto es el pegamento que mantiene unida a la sociedad"

 

La falta de tiempo y el cansancio extremo nos desconectan de lo que somos en realidad.

 

A lo largo del día nos topamos con un sinfín de situaciones en las que nos vemos obligados a interactuar, aunque sea de manera fugaz, con completos desconocidos. Son encuentros mínimos, casi invisibles, pero que reclaman gestos tan sencillos como humanos como son la cordialidad, la simpatía y el respeto.

 

Sin embargo, algo se ha resquebrajado. Cada vez más, estas microinteracciones se vuelven tensas, como si hubiéramos perdido la capacidad de reconocer al otro como alguien digno de consideración. Eso mismo denuncia el pensador surcoreano en su último libro: “vivimos en un universo en el que no nos respetamos.”

 

 

 

Según Han, nos hemos convertido en una "sociedad agresiva e individualista" incapaz de tolerar opiniones diferentes. Ahora quien piensa distinto es directamente un enemigo. De ahí la agresividad creciente, el resentimiento, el colapso de la vecindad y la comunidad.

 

9. "La obligación de ser feliz genera una presión devastadora"

 

Somos lo que repetimos, y cada hábito deja una huella real en nuestro cerebro.

 

 

La lógica nos invita a pensar que es imposible ser feliz si se siente dolor. Aunque parezca increíble, para Byung-Chun Han, estos dos conceptos van de la mano. Según Han, nos hemos olvidado que sentir dolor es humano, y que si no somos capaces de rendir debido a cierto desconsuelo, no significa que debemos ser infelices.

 

La posfelicidad planteada por Han es una forma alterada de la auténtica felicidad, una que asocia la positividad a ella y que niega el dolor. El filósofo considera que hoy, el estado de bienestar permanente se asocia a la producción constante, cuando más feliz eres más produces, y cuando más produces más feliz eres. Para el pensador,  la felicidad auténtica “no está sujeta a la lógica de la optimización, la verdadera felicidad solo es posible en fragmentos” y “es justamente el dolor lo que preserva la felicidad."

 

10. "Cuando nos preocupamos en extremo por la supervivencia nos parecemos al virus, un ser que sobrevive sin vivir"

Según Byung-Chun Han, la sociedad contemporánea vive dominada por una algofobia, un miedo patológico al dolor que nos lleva a evitar cualquier forma de malestar emocional, físico o social. Esta obsesión por no sufrir genera una existencia anestesiada y superficial, en la que preferimos no arriesgar, no confrontar y no sentir demasiado.

 

Han advierte que esta tendencia, lejos de protegernos, nos empobrece: convertimos la vida en un espacio sin profundidad, donde la felicidad se vuelve un mandato y cualquier sufrimiento se interpreta como un fallo personal.

 

La consecuencia más extrema de esta lógica es que la sociedad actual se centra tanto en sobrevivir que deja de vivir: “cuando nos preocupamos en extremo por la supervivencia, nos parecemos al virus, un ser que sobrevive sin vivir”, afirma el filósofo.

 

11. “Quedarse en casa es la forma más lúcida de resistencia.”

Momento relax en casa

En casa el silencio permite escucharse a uno mismo y recuperar una vida interior que la sociedad productiva anula.

 

 

Para la filósofa alemana Hannah Arendt, la acción pública es el espacio donde se realiza la libertad: aparecer ante otros, hablar, e intervenir en sociedad conducen al ser humano hacia una vida más plena. Más de 50 años después, el filósofo Byung-Chun Han, nos presenta una perspectiva totalmente contraria.

 

Para el pensador surcoreano, retirarse al espacio privado, la casa, es un acto de resistencia consciente. En un mundo dominado por la hiperactividad, la exposición constante y la productividad obligatoria, aparecer en sociedad ya no es una elección libre, sino una obligación. Han propone crear espacios de silencio, lentitud y vida interior desde los que recuperar nuestra esencia y autonomía. En su obra, el hogar figura como el único refugio donde uno puede sustraerse a la presión neoliberal actual, "el único lugar donde todavía puedes escucharte".

 

12. "Los rituales no optimizan y justo por eso nos salvan"

Ritual en la playa

“Con rituales, recuperamos la posibilidad de no ser nada especial, de no tener que brillar todo el tiempo."

 

 

En un mundo que exige a todas horas el máximo de nosotros mismos, y que nos obliga a producir constantemente, Byung‑Chul Han recuerda en su ensayo La desaparición de los rituales, la importancia de estas costumbres como espacios donde la vida vuelve a recuperar la profundidad y sentido que merece.  Para Han, gestos tan simples como soplar una vela, consiguen "estructurar el tiempo y conectar verdaderamente a la comunidad", algo que está desapareciendo en una era cada vez más digital.

 

Según el pensador surcoreano, la desaparición de estos actos simbólicos empobrece la esencia de la vida misma.  Al celebrar un ritual, nos distanciamos por un momento de nuestro ego y dejamos paso a lo otro, a lo distinto. En esa aparente inutilidad reside precisamente su fuerza: los rituales nos ayudan porque no aceleran, no producen y no buscan ningún beneficio más allá de sostener aquello que está inscrito en nuestra condición humana.

 

13. “La felicidad viene siempre por el trabajo con las manos"

Trabajo con las manos arcilla

Sin esas manos que nos acercan a lo terrenal, a lo concreto, no hay felicidad ni pensamiento ni acción.

 

Hace más de 2000 años, en uno de los textos fundacionales de la filosofía occidental, como es La República, Platón defendió la artesanía como vía para desarrollar la virtud. Para el filósofo clásico, el trabajo con las manos tiene un sentido ético, ya que comporta autonomía, responsabilidad, disciplina, y creatividad crítica. Más de 20 siglos después, Byung-Chun Han recupera la reflexión de Platón y la traslada al hoy.

 

En una entrevista para El País, Han aseguró que "la felicidad viene siempre por el trabajo con las manos". Sin esas manos que nos acercan a lo terrenal, a lo concreto, no hay felicidad ni pensamiento ni acción. Para el filósofo surcoreano, el pensamiento verdadero no es un algo abstracto que aparece en forma de flujo en nuestras mentes de forma repentina, sino algo que se cuece despacio, con cuerpo, con gesto, y con repetición.

 

14. "En mis recuerdos de infancia no hay fragancia"

Niña oliendo

Han cuenta que un día sintió la necesidad de estar cerca de la tierra y decidió practicar jardinería

 

En Loa la tierra. Un viaje al jardín, Han viaja al pasado, concretamente a la Seúl de los años 60 de su infancia. Una época de su vida que no fue especialmente un cuento de hadas, tal como retrata a través de la imagen de un "río degradado" dónde solía jugar de pequeño, pero donde también había libélulas, símbolo que retrata que la belleza brota incluso en los parajes más desagradables.

 

Esta anécdota sirve como punto de partida de una obra que se encuentra entre la confesión y la filosofía, donde el autor discurre entre aquello natural y bello en contraposición al "pestilente" olor de su infancia.  La enseñanza que nos transmite Han es que haber tenido una infancia con "más pestilencia que fragancia" no implica que deba marcarte toda la vida.

sábado, 11 de abril de 2026

VIDA CONTEMPLATIVA O EL ELOGIO DE LA INACTIVIDAD. (2023)

 

VIDA CONTEMPLATIVA O EL ELOGIO DE LA INACTIVIDAD. (2023)

 

 Edgardo Rafael Malaspina Guerra


 

 

 

“La verdadera vida comienza en el momento en que termina la preocupación por la supervivencia, la urgencia de la pura vida. El fin último de los esfuerzos humanos es la inactividad”.

 

 

Con vida contemplativa (2023) del filósofo Byung-Chul Han he recordado   “El derecho a la pereza (1880) de Paul Lafargue,  “Elogio de la ociosidad (1935)de  Bertrand Russell , y “La utilidad de lo inútil (2013) de Nuccio Ordine .

El tiempo fuera del trabajo es la propia vida, el momento para la reflexión profunda , la oportunidad para entender qué somos y para qué existimos.

1

No hacer nada es útil. El ocio permite pensar libremente. Pasear y ver lo que sucede en la ciudad sin un fin determinado es sentir la propia felicidad.

2

La vida propiamente consiste en la contemplación para llegar a la verdad. Cuando no hacemos nada somos librepensadores.

3

En la soledad podemos encontrarnos con nosotros mismo . Para entender la vida hay que alejarse de ella. La inactividad es productiva para la meditación y la reflexión filosófica.

4

Heidegger dijo: “ La meditación inactiva se relaciona con la magia del ahí que está más allá de toda acción. Sus pasos…nos dejan llegar al ámbito en donde ya nos hallamos. En su inmanencia radical, este ahí se encuentra demasiado cerca de nosotros, de modo que lo pasamos por alto una y otra vez. …Quien únicamente este activo se lo salta de manera inevitable. Solo se le revela a la pausa inactiva, contemplativa”.

5

La actividad es necesaria y productiva. La inactividad también.

6

Creer en Dios no es una cuestión necesariamente religiosa. Se puede ser religioso sin creer en Dios.

7

Hay que reconciliarse con la naturaleza.

8

 

La verdadera felicidad se debe a lo vano e inútil, a lo reconocidamente poco práctico, a lo improductivo, a lo propio del rodeo, a lo desmedido, a lo superfluo, a las formas y alos gestos bellos que no tienen utilidad y que no sirven para nada.

9

El arte presupone una intensa relación con la muerte. E espacio literario se abre en el ser para la muerte. Escribir es siempre escribir para la muerte.

10

ESCRIBIR

Pero tan pronto como un pensador abandona la experiencia de lo eterno y comienza a escribir, se encamina a la vida activa, cuyo fin último es la inmortalidad. mientras dura el escribir, su principal interés ya no es lo eterno, sino el cuidado de dejar rastros de lo que ha pensado para la posteridad.

11

«No olvides lo mejor». Lo mejor es el no-hacer. La parábola de la inactividad de Benjamin cierra con estas palabras: En esa época estaba bastante bien. Solucionaba pocas cosas y nada le parecía concluido.

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AYUNO

El ayuno y el ascetismo se disocian terminantemente de la vida como Supervivencia, de la urgencia y la necesidad de la pura vida. Constituyen formas del lujo. Ello les confiere su carácter festivo. Es el reposo contemplativo lo que los destaca. Para Benjamin, el ayuno es una iniciación en el «secreto de comer».!Aguza los sentidosde un modo tal que estos descubren aromas ocultos en cualquier alimento, por simple que este sea. Benjamin afirmó, con respecto a una vez en que, en Roma, se vio sumido de forma involuntaria en un estado de ayuno, que «sentía que aquí tenía la posibilidad única de enviar a mis sentidos, que iban en jauría como perros, a los plicgues y quebradas de los platos crudos más simples, del melón, del vino, de los diez tipos de panes, de las nueces, para presentarles un aroma que nunca habían percibido».'* El ayuno ritual renueva la vida al reactivar los sentidos. Le devuelve a la vida su vivacidad, su esplendor. Cuando se lo practica por mandato de la salud, en cambio, el ayuno se pone al servicio de la supervivencia. Con lo cual pierde la dimensión contemplativa, festiva. Su cometido es optimizar la vida desnuda para hacer que funcione mejor. Incluso el ayuno encarna ahora una forma de la supervivencia.

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EL FUEGO

La actitud que adopta el ser humano frente al fuego, ya desde niño, ilustra su inclinación originaria hacia la contemplación. La inactividad contemplativa diferencia al pensador del vigía o el observador que siempre persigue un objetivo concreto. E1 pensador, por el contrario, está sin propósito, no tiene ningún objetivo en mente.

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Heidegger se esfuerza por poner al descubierto el plano de la pasividad en el pensamiento. Se da por sentado que el pensamientoen su dimensión más íntima, guarda una estrecha relación con sufrir, soportar, tolerar, sobrellevar, dejarse llevar por, dejarse determinar por.

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La inteligencia artificial no puede pensar desde el momento en que no está capacitada para sufrir. El sufrimiento y el padecimiento son estados que no pueden ser alcanzados por máquina alguna. Á las máquinas les es ajena, sobre todo, la inactividad contemplativa. Solo conocen dos estados: encendido y apagado.

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La inactividad no es una forma de debilidad ni una falta de algo es uan forma de intensidad diferente que nuestra sociedad no es capaz de percibir. La inactividad es una forma de esplendor de la existencia humana.

jueves, 9 de abril de 2026

La felicidad. FERNANDO SAVATER

 https://theobjective.com/lifestyle/2026-04-09/fernando-savater-filosofo-sobre-la-felicidad-vivir-consiste-en-saber-elegir-lo-que-nos-hace-grandes-y-rechazar-lo-que-nos-empequenece/


 https://theobjective.com/lifestyle/2026-04-09/fernando-savater-filosofo-sobre-la-felicidad-vivir-consiste-en-saber-elegir-lo-que-nos-hace-grandes-y-rechazar-lo-que-nos-empequenece/



martes, 7 de abril de 2026

PAREJAS CON HIJOS O SIN HIJOS.

 

PAREJAS CON HIJOS Y SIN HIJOS.

 

1

He leído varias veces la nota “Las parejas sin hijos saben algo que los padres nunca llegan a aprender”.

Aparentemente, se plantea un dilema hamletiano para una pareja: Tener o no tener hijos.

2

No hablaré de lo que se afirma en una abundante bibliografía,solo mencionaré algunos puntos:

A.    Médica: La mujer debe parir para completar su ciclo biológico de desarrollo.

B.     Psicológica: Un hombre, cuando se hace padre, se transforma positivamente: se hace más comprensivo, más empático y más responsable. La ciencia ha demostrado que estos cambios tienen fundamento cerebral.

C.     Literatura: En tres palabras y una mujer, Lucila Palacios dice que una mujer es verdaderamente tal cuando cumple con tres palabras: Hija, esposa, madre.

D.    Opiniones de gente destacada como John Kennedy y José Martí: “Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: “Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”.

 

3

Aplicaré dos razonamientos filosóficos para dilucidar cuál de las dos posiciones está más cercana a la verdad.

La primera se la debemos al filósofo Immanuel Kant, y se llama “el imperativo categórico”. Su enunciado es el siguiente:

“Debemos actuar de acuerdo con normas que desearíamos ver convertidas en leyes universales”.

No tener hijos no es el deseo de la mayoría de las parejas, por lo tanto, no es una ley ética universal. Y si no es una ley universal, entonces la idea no es muy buena.

 

 4

El segundo razonamiento filosófico se llama “La reducción a lo absurdo”, es decir, hacer un experimento mental donde la idea sugerida se lleve hasta el máximo extremo para saber   su veracidad.

Veamos: Si todas las parejas no tuvieran hijos, la humanidad se extinguiría. Entonces, la idea de no reproducción no es muy correcta.

Desde el punto de vista de cualquier religión, no tener hijos no es el deseo de una deidad, sea Alá o Jehová.

 

Sin embargo, esto es solo una opinión. Allí hay más tela que cortar.